
La espera
Ansiosas de respuesta, unas manos frágiles y delicadas, apoyadas con respeto sobre un vientre abultado, movían en silencio sus largos y delgados dedos de piel blanca, casi transparente. Los minutos, transformados en horas, convertían sus sueños e ilusiones en incertidumbre y miedo, lágrimas sin forma pugnaban en sus ojos por desbordar el pequeño dique de la esperanza.
Otro minuto, otra hora.
Las manos temblorosas rozaban la piel, en un intento desesperado de transmitir calor y vida.
De repente, una leve vibración, una pequeña ondulación de la piel, transformaba las negras nubes del amanecer en un cielo azul sin dudas. Su pequeña saludaba, respondía, la vida en su interior se despertaba al fin.
Tras ese instante liberador, un largo suspiro alivió a las impacientes manos, de su larga espera.
Para seguir disfrutando del amor os aconsejo que paséis por la casa de CASS
La sensación de vida dentro del viente, una de las más maravillosas... pero así es el miedo ante su ausencia aunque sea por una fracción de segundo.
ResponderEliminarLo has dicho con delicadeza,suavidad, ternura y mucho, mucho amor.
gracias por tu compañía, y besos
solo una mujer lo puede decir con esas palabras Alicia. Ese es tu privilegio y responsabilidad. ¡Muy bien dicho!
ResponderEliminarEsa comunicación tan íntima entre bebé y madre... el contacto leve, la esperanza, la emoción, las vibraciones más imperceptibles... todo lo compactas en un relato de mucha ternura y... cumpliendo con la consigna: mucho amor. Precioso Alicia!
ResponderEliminarBesos!
Gaby*
Esa sensación es la maravilla de las maravillas.
ResponderEliminarY llegó el momento y el aroma de las dos se unió en un solo perfume de lazo indestructible...
ResponderEliminarUn abrazo.
Ese sí que es un amor único e incondicional!
ResponderEliminarLa gran maravilla de la vida.
Muchos besos!
Sabía que alguien eligiría ese amor, el de una madre a su hijo, creo que es el mayor que hay. Experimentar esa sensación de llevar una vida en tu interior tiene que ser inexplicable. Espero vivirla algún día. Un beso.
ResponderEliminarSin duda debe de ser una sensación y un momento extraordinarios. Amor completo y absoluto.
ResponderEliminarUn abrazo
Tú relato me llega justo hoy, que mi hija mayor cumple 24 años. Por ello me ha llegado. Besos.
ResponderEliminarEl amor más puro y bello de sentir a nuestro hijo dentro nuestro.
ResponderEliminarHermoso texto, un abrazo.
Nada mas importante que el amor de una madre. Ese sentimiento solo os está dado a las mujeres y cuando se comparte con quien también hizo posible el milagro, debe ser la total plenitud del amor.
ResponderEliminarUn abrazo.
una sensacion muy particular que los hombres no llegaremos a entender jamás en la vida... previa a nacer... un precioso relato! un abrazo!
ResponderEliminarEl amor de madre, ese sentimiento tan maravilloso que te hace vibrar de emoción, y que tú has descrito tan bien
ResponderEliminarUn abrazo
Una pequeña señal para un cúmulo enorme de amor esperando ver la luz!
ResponderEliminar=)
Amor sublime y generoso como pocos. Amor en la distancia próxima.
ResponderEliminarMuy bella la relación y el dibujo con letras.
Besos
Sin dudarlo ni un segundo, el amor más grande que existe encima de la Tierra.
ResponderEliminarUn fuerte abrazo.