
Abracadabra pata de cabra, repetían sin descanso los labios
silenciosos de Eva. Oculta en su habitación, la espalda apoyada contra la
puerta y los pies empujando el armario, trataba de cerrar el acceso a la
guarida. Con los ojos cerrados, invocaba las fuerzas de la magia rogando la
presencia de brujas, duendes, hadas ,magos y espíritus. Temía su llegada, qué
pasaría si se equivocaba con el conjuro
y atraía a los personajes oscuros y tenebrosos que tanto miedo le daban en los
libros. De repente, un nuevo grito. Abracadabra pata de cabra, no importa quién
acuda, ni la ofrenda o el sacrificio que me exija por llevarme, pensaba la
pequeña mientras tapaba con fuerzas los oídos para aislarse de los golpes y
lloros procedentes de la cocina.
Para descubrir y disfrutar de más conjuros pasaros por el balcón de Cass