
Siempre supe que mi estancia en este mundo sería breve. Mi
nacimiento marcó el inicio en la cuenta atrás de mi existencia, como un
pistoletazo en una carrera contrareloj y por ello decidí aprovechar cada
segundo que el destino me concediese.
Jamás detuve mis impulsos, ni me paré a pensar en los
peligros que mis actos llevaban parejos, simplemente, me dejaba ir.
Pero ahora, paralizada por el terror ante la visión de la muerte,
incapaz de pelear por liberar mi cuerpo, mis pensamientos se revelan
mostrándome la oscuridad que se acerca hacia mí, y me recriminan mi forma de vivir tan
temeraria, mientras mis hermanas revolotean a mi alrededor, fijando sus ojos en
la enormes patas de la araña que se aproxima con andares satisfechos para
recoger el trofeo que su perfecta tela le reserva.
Para seguir pasando miedo acude a la cita con Teresa