miércoles, 22 de enero de 2014

Este jueves; tenemos invitados




- En la silla de la cocina hay un pelo de tu perra y no me puedo sentar.

- El sofá está demasiado blando y me molestan las maderas.

- La luz del pasillo es demasiado fuerte y me hace daño en los ojos.

- Estas sábanas tiene arrugas y no puedo dormir bien.

¿Pero quién me mandaría a mí invitar a pasar un fin de semana, a mi casa, a la Princesa del Guisante?


Para conocer a más invitados os invito a pasar por la casa de nuestra querida Loquita Diplomada



jueves, 16 de enero de 2014

¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡Ya está disponible!!!!!!!!!!

Hoy es el gran día, después de más de un año trabajando en esta historia, hoy es presentada a sus futuros lectores. Espero que las horas de trabajo, las corrección, los cambios, sirvan para hacer disfrutar, sentir y entretener a los lectores. Confío que pronto lleguen los primeros comentarios.




"Y por fin, el silencio"

martes, 14 de enero de 2014

Y por fin, el silencio

Un nuevo proyecto, una nueva historia, una nueva idea que se transforma en palabras.

En pocos días los lectores podrán opinar.

lunes, 23 de diciembre de 2013

El oro de París

Hoy quiero hablaros de un libro muy especial, El Oro de Paris. Es una novela de intriga, aventuras y entretenimiento, que narra cómo una familia de perdedores de la guerra civil reconstruye su vida en el Madrid de posguerra, mientras el padre de familia oculta un misterio que puede costarles la vida: es el único que sabe qué pasó con una partida del oro que la República iba a enviar a París y que se perdió en el camino. Uno de sus hijos buscará ese oro siguiendo unas curiosas pistas, al mismo tiempo que también buscará al amor de su vida.
Es un libro especial porque las ventas integras van destinadas a adELA, la asociación de afectados por la Esclerosis Lateral Amiotrófica. Su autor, Antonio Nieto Díaz, con el que tuve el honor de estar firmando libros en Madrid y luego comiendo, colabora y es voluntario de dicha asociación y su objetivo es darla a conocer así como ayudar a los que sufren esta enfermedad.
Ya se han vendido casi 2.000 ejemplares porque la novela está gustando mucho.
Se acaba de editar en alemán y ya se está traduciendo al francés y al inglés.
El libro cuesta 10 euros, con los gastos de envío incluido y se puede comprar directamente a adELA. Esos 10 euros va para ayudar a los enfermos y autor y editor asumen todos los costes de impresión y correos:
centralita@adelaweb.com
Teléfono: 91 311 35 30
También lo podéis encontrar en Amazon, a un precio de 2,99 euros (también para adELA):
http://goo.gl/7bQHzR
Se agradece toda la difusión que se puede hacer de esta noticia y también de los comentarios que se dejen en Amazon.
Un regalo perfecto para estas fiestas, disfrutarás de una buena lectura y colaborarás con una buena causa.

miércoles, 11 de diciembre de 2013

Este jueves; mamá quiero ser...



Quiero  mantener mi imaginación fresca y sencilla, capaz de convertir una caja de cartón en un barco que surque  los siete mares.  Quiero conserva mis ojos nobles, en los que la bondad siempre vence a la maldad, en la que buenos y malos se muestran como son y nos permiten estar alerta. Quiero disfrutar de la risa franca y el corazón abierto, capaz de acoger a cada persona que se cruce en mi camino y otorgarle el título de amigo, sin cuestionarle nada. Quiero soñar con la magia, con países lejanos y fantásticos en los que todos los personajes que frecuentan mis noches de insomnio tengan su lugar. Quiero vivir, disfrutar, saborear cada minuto hasta convertir las horas en tardes eternas de verano.

Mamá, de mayor, quiero ser niña.


Para descubrir más sueños y deseos no dejéis de pasar por THE DAILY PLANET`S

miércoles, 4 de diciembre de 2013

Este jueves visitamos un convento.


Un grito desgarrador  rompe el silencio de la noche. Unos pasos decididos apagan el llanto  escondido entre los pliegues de una manta. El sonido de una pesada puerta. El rugido de un motor que  se aleja.  El suspiro de alivio al cerrar la puerta del claustro. El dolor del recuerdo, de las promesas, de las mentiras, de los besos escondidos. El miedo a la soledad. Una decisión sin futuro, una separación sin remedio. Unos pechos vacíos, ocultos tras un hábito, que jamás sentirán las caricias de su bebé.



Para descubrir más claustros no dejéis de visitar la casa de Rhodea

miércoles, 27 de noviembre de 2013

Este jueves paseamos por el cementerio


El aire gélido de la mañana se colaba entre los pliegues de su ropa, lanzando mordidas feroces a sus temblorosos huesos. 

- Una apuesta, es una apuesta- repetía Miguel, mientras envolvía su mano en el puño de la chaqueta, para evitar el contacto con el hierro helado de la cancilla. Deseaba tanto impresionar a Elena; sus ojos, su boca, su forma de moverse, le volvían loco, y más loco estaría si dejaba pasar la oportunidad de ganarse su admiración.

- ¡Qué frío!, -murmuró Miguel al tiempo que oteaba el horizonte.

En pocos minutos amanecería y se podría ir al instituto presumiendo de su hazaña y riéndose de aquella pandilla de crédulos, cómo podían hacer caso de la vieja frutera, todo el pueblo sabía que estaba loca, su marido no desapareció en el cementerio, ningún rayo de luz le convirtió en esclavo del demonio, esa historia seguro que se la inventó para no aceptar que su Pepe se largó con otra y la abandonó.

Mientras contemplaba los muros, un temblor, y no tan solo de frío, recorrió su cuerpo. El aspecto de aquel lugar parecía encerrar a todos los demonios del infierno juntos, pero qué se puede esperar después de más de treinta años sin adecentar el camposanto.

Los primeros albores de la mañana aparecieron ante sus ojos, iluminando la maleza  que invadía las piedras gastadas de las tumbas.  Apenas la tenue luz alcanzó el último rincón del reciento, un calor asfixiante brotó de las entrañas de la tierra cerrando el paso al muchacho. A través de la grieta abierta entre lo que hace años debieron ser dos cruces de piedra, se adivinaban cientos, miles de voces distintas que repetían su nombre sin descanso. Mientras su mente trataba de encontrar un significado a todo aquello, unas manos pequeñas, frías y sin alma empujaron su cuerpo al abismo.

Tarde comprendió Miguel que los labios de Elena jamás serían suyos, al menos, no en este mundo.



Más paseos por cementerios en casa de Charo