miércoles, 4 de diciembre de 2013

Este jueves visitamos un convento.


Un grito desgarrador  rompe el silencio de la noche. Unos pasos decididos apagan el llanto  escondido entre los pliegues de una manta. El sonido de una pesada puerta. El rugido de un motor que  se aleja.  El suspiro de alivio al cerrar la puerta del claustro. El dolor del recuerdo, de las promesas, de las mentiras, de los besos escondidos. El miedo a la soledad. Una decisión sin futuro, una separación sin remedio. Unos pechos vacíos, ocultos tras un hábito, que jamás sentirán las caricias de su bebé.



Para descubrir más claustros no dejéis de visitar la casa de Rhodea

miércoles, 27 de noviembre de 2013

Este jueves paseamos por el cementerio


El aire gélido de la mañana se colaba entre los pliegues de su ropa, lanzando mordidas feroces a sus temblorosos huesos. 

- Una apuesta, es una apuesta- repetía Miguel, mientras envolvía su mano en el puño de la chaqueta, para evitar el contacto con el hierro helado de la cancilla. Deseaba tanto impresionar a Elena; sus ojos, su boca, su forma de moverse, le volvían loco, y más loco estaría si dejaba pasar la oportunidad de ganarse su admiración.

- ¡Qué frío!, -murmuró Miguel al tiempo que oteaba el horizonte.

En pocos minutos amanecería y se podría ir al instituto presumiendo de su hazaña y riéndose de aquella pandilla de crédulos, cómo podían hacer caso de la vieja frutera, todo el pueblo sabía que estaba loca, su marido no desapareció en el cementerio, ningún rayo de luz le convirtió en esclavo del demonio, esa historia seguro que se la inventó para no aceptar que su Pepe se largó con otra y la abandonó.

Mientras contemplaba los muros, un temblor, y no tan solo de frío, recorrió su cuerpo. El aspecto de aquel lugar parecía encerrar a todos los demonios del infierno juntos, pero qué se puede esperar después de más de treinta años sin adecentar el camposanto.

Los primeros albores de la mañana aparecieron ante sus ojos, iluminando la maleza  que invadía las piedras gastadas de las tumbas.  Apenas la tenue luz alcanzó el último rincón del reciento, un calor asfixiante brotó de las entrañas de la tierra cerrando el paso al muchacho. A través de la grieta abierta entre lo que hace años debieron ser dos cruces de piedra, se adivinaban cientos, miles de voces distintas que repetían su nombre sin descanso. Mientras su mente trataba de encontrar un significado a todo aquello, unas manos pequeñas, frías y sin alma empujaron su cuerpo al abismo.

Tarde comprendió Miguel que los labios de Elena jamás serían suyos, al menos, no en este mundo.



Más paseos por cementerios en casa de Charo

miércoles, 13 de noviembre de 2013

Este jueves; Samy





El cuarto de los conjuros estaba hecho un desastre, frascos por el suelo, ojos de tritón debajo de la mesa,  escamas de dragón mezcladas con plumas de león. Vamos, un verdadero caos.

- Maldita sea, se me olvidó cerrar la puerta. No me dará tiempo, no me dará tiempo- gritaba la pobre Mariluja, mientras decidía por dónde comenzar a recoger.

En apenas una hora, el consejo de brujas de zona, acudiría a su castillo para comprobar si era digna de recibir la varita de bruja graduada.

 Atrás quedaban los días de estudio memorizando conjuros y las noches de prácticas y de cacerías, para lograr los ingredientes mágicos que sus brebajes necesitaban.

- Maldita bruja Cuscuja, ¿por qué te haría caso?- se preguntaba Mariluja.

 Su prima, la bruja Cuscuja, le había dicho que necesitaba un toque gótico en su vida para lograr que el comité la aceptase.

- Tienes que conseguir un gato negro, toda bruja que se precie tiene uno- afirmó Cuscuja.
La pobre  Mariluja, que lo que más deseaba en el mundo era conseguir su varita, buscó y buscó hasta que un gato, negro como la noche sin luna, encontró. Un pequeño cachorro de palas largas y mirada intensa, que nada más llegar a casa se convirtió en su peor pesadilla.
Aquel ser desconocía lo que eran los buenos modales y la educación. Corría por toda la casa, arañaba las cortinas, descolocaba los armarios, se bebía sus pociones, dormía dentro de sus gorros de bruja llenándolos de pelos y además, parecía no entender, o no querer entender, las riñas de su dueña.

Mientras movía su escoba voladora empujando los cristales rotos bajo la alfombra, en un intento por disimular aquel desastre, Mariluja maldecía la ocurrencia de su prima y las siete vidas de aquel gato, mientras, el felino, acostumbrado a los enojos de su dueña, se acomodaba, cuan largo era al lado de la ventana, dispuesto a disfrutar de un baño de sol.


Esta semana seguimos jugando en casa de Dorotea, allí descubriremos más palabras y más relatos.




miércoles, 30 de octubre de 2013

Este jueves, toca pasar miedo


El sonido de sus pegajosos pasos acercándose, anuncia el fin de mi tiempo.
Siempre supe que mi estancia en este mundo sería breve. Mi nacimiento marcó el inicio en la cuenta atrás de mi existencia, como un pistoletazo en una carrera contrareloj y por ello decidí aprovechar cada segundo que el destino me concediese.
Jamás detuve mis impulsos, ni me paré a pensar en los peligros que mis actos llevaban parejos, simplemente, me dejaba ir.

Pero ahora, paralizada por el terror ante la visión de la muerte, incapaz de pelear por liberar mi cuerpo, mis pensamientos se revelan mostrándome la oscuridad que se acerca hacia mí,  y me recriminan mi forma de vivir tan temeraria, mientras mis hermanas revolotean a mi alrededor, fijando sus ojos en la enormes patas de la araña que se aproxima con andares satisfechos para recoger el trofeo que su perfecta tela le reserva.


Para seguir pasando miedo acude a la cita con Teresa


miércoles, 16 de octubre de 2013

Este jueves; los celos

Este relato pertenece a un recopilatorio publicado en el año 2010 por Escritores en Red, titulado Atmósferas. Espero que os guste.




 Celos del aire


¿Cómo había permitido que sus amigos le convenciesen para aquella locura?
—Tus padres no están, organicemos la fiesta en tu casa, es perfecto, conocerás a montones de chicas y te olvidarás de ella y de sus celos enfermizos-.
Abarrotar su casa de desconocidos sin rostro y con ganas de juerga no le parecía muy inteligente; pero lo cierto es que no le apeteció discutir, apenas pasaban dos semanas desde que había dejado a su novia y su ánimo aún estaba dolorido.
Sentado sobre el borde de la cama, Luis estiró su brazo hacia el cajón de la mesita buscando consuelo a su tristeza. Mientras, su cuerpo inclinado presionaba suavemente el de su única compañía aquella noche.
- ¡Pronto me has olvidado!- susurró una sombra de mujer desde la puerta entornada al contemplarle en aquella postura.

Conmocionó a la ciudad la noticia del asesinato de un joven en su habitación tras la celebración de una fiesta de carnaval en casa de sus padres. Según narraba la policía, el muchacho fue encontrado tendido en su cama, sobre una muñeca de tamaño natural que había sido parte de su disfraz. Su mano, refugiada en el cajón de su mesita, apretaba la foto de su ex novia, que apareció colgada en su cuarto un día más tarde, con las hojas del periódico de sucesos a sus pies. La muñeca hinchable también recibió varios navajazos.


Más celos en casa de Pepe


martes, 8 de octubre de 2013

Este jueves un acróstico




J   amás

U n

E jercicio

V iajero

E scrito

S egún

D ictan

E stas

Ó rdenes

T uvo

O cupada

Ñ oña y


O bsesionada mi mente


Más diversión en casa de Lucía

miércoles, 2 de octubre de 2013

Este jueves disfrutamos del camino


En esta ocasión el texto que voy a mostrar no es original, pero sí muy querido. Voy a copiar la dedicatoria que aparece en mi novela Buenos días, y no sólo para que la leáis sino para que la sintáis un poco vuestra, y como forma de agradeceros todos vuestros comentarios y frases de apoyo.

“ A todos y todas con quienes compartí un trocito del camino. Gracias por dejarme formar parte de vuestras vidas. Juntos seguiremos construyendo castillos en el aire para poder habitar en ellos”.


Gracias.

Para descubrir más sendas pasaros por casa de Juan Carlos